México es un país alegre por naturaleza. El calendario festivo registra más de 5000 fiestas anuales en todo el país. Las ferias engalanan cada rincón como un fiel reflejo y representación del mestizaje, donde los indígenas y los españoles no sólo mezclaron sus genes, comidas y palabras, sino también sus creencias y festividades.

Origen prehispánico de las ferias y festividades nacionales

Se deben al antiguo calendario ritual agrícola. Su origen y significado se relaciona con el cultivo del maíz que, en las culturas prehispánicas, tiene un valor sagrado y forma parte de los relatos cosmogónicos del origen del universo y de la vida. De acuerdo a lo que se narra en el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, tras varios intentos fallidos con otros materiales, los dioses crearon al hombre con maíz: “de maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne, de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados”. 1

Pueden distinguirse en México dos ciclos agrícolas fundamentales: la época de “secas” y la de lluvias. Cada una de ellas corresponde a un momento en la vida del campesino y la importancia de la cosecha y la lluvia, respectivamente, está relacionada con el calendario de fiestas. De hecho, muchos pueblos celebran (hasta la fecha) rituales que buscan propiciar lluvias o que son para agradecer a la madre tierra por las cosechas recibidas.

Desde la Conquista, los ciclos festivos y los santorales católicos se unieron a los ciclos agrícolas, que marcaban las fechas de fiestas sagradas de los pueblos americanos, lo que dio lugar a las celebraciones actuales, clara evidencia de la incorporación de elementos europeos a las tradiciones propias de los pueblos conquistados.

Podemos observar que, muchas fiestas prehispánicas tenían un carácter religioso y lo siguen conservando, sólo que ahora son fiestas religiosas católicas. Las deidades que antes se honraban, simplemente se sustituyeron por otras del orden católico. Los frailes evangelizadores supieron otorgar a sus santos las características apropiadas y los indígenas, en el fondo de su conciencia, aceptaron un cambio de imagen que no implica un cambio esencial de su fe porque, ambas, la antigua y la católica, terminaron por complementarse entre sí.

La inevitable relación entre los grupos y el empeño de los evangelizadores para hacer aceptable la imposición de los ritos católicos, hizo posible el fomento de un culto en el que se incorporaron elementos de la tradición indígena, haciendo más festivos y espectaculares los actos litúrgicos externos, desde el momento en que indios, negros y españoles empezaron a convivir más intensamente.

Las fiestas del país, están llenas de elementos prehispánicos, pero también poseen elementos europeos y africanos. De este modo, las que tienen un claro arraigo y origen prehispánico, se pueden agrupar según su significado en: fiestas de fertilidad y prosperidad en el campo, fiestas de glorificación del culto solar y fiestas de la oscuridad y la penitencia.

La esencia de las ferias

En México, durante los días de fiesta, los juegos mecánicos se apoderan de las calles de los barrios y los pueblos. Las caravanas viajan por todo el país, llevando juegos mecánicos sobre remolques que anuncian festejos en las comunidades a las que llegan. Fierros, motores sencillos y colores vivos atraen a la gente con luces y música para que, a cambio de unos cuantos pesos, vivan la emoción de una vuelta en el carrusel, en la rueda de la fortuna o en una silla voladora. Los juegos no llegan solos: algunos traen galerías de monstruos, adivinas, y juegos como lotería, tiro al blanco, canicas, globos, anillos y patos o peces que flotan sobre una cubeta y que los niños tratan de atrapar con una caña especial. La esperanza siempre es obtener un premio.

Las ferias mexicanas resultan todo un festival para gente de cualquier edad. Y aún cuando el propósito principal de las ferias es divertir, existen diferentes tipos de éstas, de acuerdo al motivo por el que son concebidas. A grandes rasgos, las ferias que se realizan en nuestro país se pueden clasificar en dos grandes categorías: comerciales y patronales o religiosas.

Las ferias comerciales son aquellas festividades que, como su nombre lo indica, persiguen un fin comercial o de difusión de un producto o servicio. Por su parte las ferias patronales o religiosas, son aquellas festividades propias de una comunidad en particular, que se organizan para festejar a una imagen religiosa vinculada con la tradición católica.

Las fiestas patronales son una muestra de las tradiciones nacionales, y expresan muchas de las ideas y de las concepciones del mexicano sobre la religión y su cosmovisión. Están plagadas de elementos simbólicos que conjugan tradiciones occidentales con otras de origen mesoamericano. La evangelización fue llevada a cabo de una manera sumamente inteligente por parte de los misioneros que llegaron al altiplano. Supieron cómo conciliar de manera hábil los dos principales calendarios prehispánicos con el gregoriano y el cristiano, encontrando entre los tres, bastantes coincidencias que facilitaron su tarea de imponer la nueva religión traída por los españoles.

Los calendarios astronómicos maya y azteca son reconocidos como unos de los más exactos creados por el hombre antiguo. Ambos comienzan en nuestro mes de febrero coincidiendo con la época de preparación para la siembra del año. El calendario azteca comienza el 2 de febrero; tiene 18 meses con cinco días baldíos llamados “nemontemi”; dedicando cada mes a uno o dos dioses. El calendario maya comienza con la Cuaresma del 15 de febrero al 6 de marzo; también consta de 18 meses y cinco días vacíos llamados Chaykin que corresponden al carnaval.

Los frailes evangelizadores acomodaron las festividades cristianas a cada una de las marcadas por dichos calendarios de forma tal que se cubre todo el año formando un ciclo y al inculcar la obligación de celebrarlas devotamente, el pueblo conquistado aprovechó esta oportunidad de seguir festejando aun en forma clandestina a sus dioses, introduciendo a los ritos religiosos cristianos las características de su propia cultura, formando así un sincretismo muy propio, que le da a nuestras festividades una riqueza enorme y variada según la etnia que las celebre.

Es evidente que los misioneros españoles utilizaron este recurso para lograr sus propósitos de catequización y cada comunidad adoptó un Santo Patrono, al cual festeja. De igual forma, las fiestas patronales propician la convivencia social y ayudan a las personas a satisfacer algunas de sus necesidades espirituales, sociales o de simple diversión mediante sus variadas expresiones, como pueden ser las misas y las procesiones, el baile o la feria.

Las fiestas del pueblo mexicano son algo más que simple jolgorio, despilfarro, ocio, glotonería, parranda y diversión con un sentido comercial. Coinciden en ellas elementos imprescindibles como la danza, la música, los cohetes y juegos pirotécnicos, la comida, la fiesta y los ritos religiosos donde el aporte de las etnias indígenas es lo que le da el toque bello, interesante, muchas veces misterioso y otras jocoso a las celebraciones del pueblo mexicano, que no pierde sus raíces porque son tan profundas que se pierden en los inicios de los tiempos.

Mucho más hay que decir de las ferias de México. Desde sus orígenes hasta su organización actual, pasando por las transformaciones que han sufrido a través del tiempo y el nacimiento de nuevos festejos, serán contados aquí, en Soy Puro Mexicano.

1 Texto tomado del Popol Vuh.

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