Entre desfiles y máscaras el festejo del carnaval es toda una tradición en México

Ferias y Fiestas
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El calendario indica que en el mes de febrero con el Miércoles de Ceniza da inicio la cuaresma que, según la tradición católica son cuarenta días de abstinencia, reflexión y penitencia que concluye el Domingo de Ramos, que a su vez da comienzo a la Semana Santa.

Es en estas fechas, un día antes al miércoles de ceniza, cuando se llevan a cabo las fiestas de carnaval, un festejo que permite el encuentro de bailes, música, juegos, máscaras y representaciones de la vida cotidiana para constituir un ritual indígena, y de práctica común en diferentes estados de la República Mexicana a partir de la cuaresma.

Durante la Edad Media, el último día en que se podía celebrar una “gran fiesta” era el día anterior al Miércoles de Ceniza. Este es el antecedente histórico que da el nombre de carnaval, palabra derivada del italiano Carnem-Levare que indica la esencia de la celebración de la cuaresma y tiene por significado: “Quitar la Carne”.

Esta tradición llega a México con los españoles, quienes realizaban la celebración solamente con fines sociales, donde se llevaban a cabo bailes a los que la gente asistía vistiendo trajes galantes, con todo tipo de fantasías y excesos en sus atuendos. Dichas celebraciones eran exclusivas de criollos y miembros de la alta sociedad, con una marcada restricción al acceso a los indígenas.

Ante esta situación son estos últimos quienes deciden imitar estas festividades en tono burlesco, creando máscaras que muestran rostros de piel blanca, chapeadas, de perfil afilado, barba y bigote, asemejando a los semblantes europeos. Siendo así, éste es el origen del auténtico carnaval mexicano, con la aparición de “Chinelos” y “Chinacos”.

Los Chinelos tienen su origen en el estado de Morelos. Sus trajes presentan un diverso colorido y pueden tener decoraciones que representen la mitología y cultura de México. Por su parte los Chinacos son los antecesores de los Charros. Eran jinetes que solían vestir con atuendos viejos o rotos. Ellos en su forma de celebrar el carnaval utilizaban las mismas máscaras con rasgos europeos y sus trajes eran elegantes. Volviéndose estos trajes en los que actualmente conocemos como el tradicional traje de Charro.

Y así es como poco a poco esta festividad, que retoma diversos elementos de las celebraciones prehispánicas y danzas rituales en fechas cercanas al equinoccio de primavera, se ha convertido en lo que hoy conocemos como las Fiestas de Carnaval. Una tradición que ha sido magnificada en las grandes fiestas de carnaval que son celebradas en Veracruz, Campeche, Mazatlán, Sonora, Tlaxcala, Hidalgo, Oaxaca, Chiapas, Morelos y muchos otros estados de la República Mexicana donde, en estas fechas, la fiesta es interminable.

En otro contexto de esta celebración, en muchas regiones del país "el diablo" es uno de los personajes que le da vida al espíritu carnavalesco, aunque se trata de un demonio que puede ser benévolo o causar males, según el trato que reciba en esos días de veneración, como la ratifican algunos estudios realizados en los estados de Puebla, Querétaro, Hidalgo, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz, integrados en la región de la Huasteca.

En el carnaval de Pantepec, Puebla, los pobladores otomíes se visten con las ropas de familiares fallecidos. Mientras que en Tlalchilco, Veracruz, las creencias de los tepehuas sobre la vida y la muerte se vinculan con los símbolos de la fertilidad. En ese sentido, los personajes recrean una boda, y las danzas hacen referencia a la nueva cosecha.

En el estado de Chiapas, sobresale la danza Corte de Gallo, que consiste en degollar a una de estas aves, después de un recorrido a caballo, considerando que este animal es emblemático del carnaval.

Con las celebraciones de los mixtecos en Oaxaca, puede apreciarse un juego que simboliza el duelo entre el hombre y la naturaleza; con ese fin, los hombres se visten de diablos, mujeres, o animales como el jaguar, para que, dentro de la danza de los tejorones (máscaras) el felino luche contra un toro o vaca.

A su vez, en el carnaval de Tlaxcala son tradicionales las danzas de origen europeo del Siglo XVIII, y consisten en un baile de parejas característico por el cruzamiento de líneas. En este caso, se aprecia la clara influencia española en la indumentaria compuesta por trajes de hombres barbados con ojos azules, sin embargo, se incorporan materiales como las plumas de aves, de origen prehispánico.

Y así es como son celebradas las fiestas de carnaval en México. Ya sea metiéndole cohetes al diablo, festejando al rey feo y a la reina del carnaval, bailando con las comparsas a ritmo costeño, riendo tras una máscara en el desfile, brincando con los Chinelos o danzando un ritual ancestral, los invito a disfrutar y vivir estas maravillosas tradiciones y, lo más importante, a luchar por conservarlas, ya que son ahora parte fundamental de nuestra identidad.

 

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