En lo más alto del sur de la capital mexicana, rodeado por los bosques, paisajes, el olor a pino y tierra húmeda del Ajusco, el pueblo originario de San Miguel Ajusco se viste de fiesta durante el mes de mayo para celebrar una de sus tradiciones más arraigadas: la Feria Patronal en honor a San Miguel Arcángel, conocido cariñosamente por los habitantes como “San Miguelito”.
Este 2026 del 8 al 17 de mayo, las calles de este histórico poblado perteneciente a la alcaldía Tlalpan se llenan de música de viento, danzas tradicionales, jaripeos, bailes populares, gastronomía típica y expresiones comunitarias que dan vida a una festividad profundamente ligada a la identidad cultural de la región. Más allá de una feria, con esta festividad San Miguel Ajusco reafirma orgullo de pertenecer a un pueblo originario donde la tradición continúa heredándose de generación en generación.
Los orígenes de esta festividad son de antaño y la estructura actual descansa en el sistema de mayordomía, una institución comunitaria donde familias y colectivos asumen el costo, la logística y el sentido ritual del evento como un servicio sagrado y cívico.
Uno de los principales anfitriones de esta edición fue la organización “Los Hijos Desobedientes”, agrupación reconocida dentro de la comunidad por su participación activa en las celebraciones patronales y por mantener vivo el espíritu festivo y familiar de esta feria. Gracias a su invitación, la revista Soy Puro Mexicano estuvo presente el viernes 8 de mayo realizando un reportaje especial que permitió documentar de cerca la esencia humana, cultural, devota y tradicional de esta celebración.
Desde las primeras horas del día, el ambiente festivo comenzó a sentirse en las principales calles del pueblo. Familias enteras, visitantes y habitantes convivían entre puestos de comida, juegos mecánicos, música regional y adornos multicolores que transformaron el centro de la comunidad en un espacio de encuentro colectivo. Pero sin duda, uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la convivencia organizada por Los “Hijos Desobedientes”, donde se vivió un ambiente de orgullo y gratitud, en compañía del santo patrono “San Miguelito” quien desde su nicho bellamente adornado observaba el acto. Se realizaron emotivos reconocimientos a mayordomos, organizadores y participantes que, año con año, dedican esfuerzo y devoción para mantener viva esta tradición patronal. Mientras todos los asistentes compartíamos una deliciosa comida en una reunión llena de armonía y hermandad.
La calidez de la gente de San Miguel Ajusco volvió a ser uno de los sellos más distintivos de la feria. Entre conversaciones y expresiones de hermandad, quedó demostrado que esta celebración no solamente gira en torno a la devoción, el entretenimiento y la tradición, sino también al fortalecimiento del tejido social y comunitario.
La tarde tomó un brillo especial con la participación de agrupaciones tradicionales invitadas. Destacó la presencia de la Comparsa de Caporales Los Amigos, originarios del vecino pueblo de San Nicolás Totolapan, quienes realizaron un espectacular recorrido por las principales calles de San Miguel Ajusco.
Con impecable coordinación, elegantes vestuarios y una coreografía perfectamente ensayada, los charros y escaramuzas avanzaron al ritmo de los sones interpretados por la banda de viento, despertando el entusiasmo de vecinos y visitantes que observaban admirados cada paso. El sonido de los metales y percusiones retumbaba entre las calles mientras la energía de los caporales convertía el recorrido en un auténtico espectáculo popular lleno de color, identidad y orgullo comunitario.
Otro de los grandes protagonistas de la jornada fue la Comparsa de “Chinelos San Miguel Ajusco”, quienes celebraron 40 años de existencia reafirmando su importancia dentro de la vida cultural del pueblo. Entre música, baile y alegría, la agrupación compartió pastel, postres y regalos con el público asistente, en un gesto que reflejó el carácter familiar y cercano de la celebración.
Los chinelos, con sus tradicionales brincos, máscaras y trajes adornados, volvieron a llenar de energía las calles del Ajusco. Su presencia no solamente representó una expresión festiva, sino también la continuidad de una tradición profundamente arraigada en distintos pueblos del centro del país, donde la danza funciona como símbolo de identidad cultural.
La tradición también se hizo presente con la participación de la “Cuadrilla de Arrieros Gavilanes del Sur”, agrupación originaria de la misma comunidad que este año celebra 39 años de trayectoria. Sus danzas evocaron las antiguas rutas de arriería y el pasado rural de la región, recordando la importancia histórica que tuvo el intercambio comercial y la vida campesina en las comunidades serranas del Ajusco.
Cada presentación fue acompañada por aplausos, alegría y un ambiente completamente familiar. A diferencia de otros eventos multitudinarios, la Feria de San Miguel Ajusco conserva todavía ese sentido de convivencia tranquila y segura, donde niños, jóvenes, adultos y personas mayores pueden disfrutar de las actividades en un entorno cálido y hospitalario.
Al caer la noche, el ambiente continuó con el tradicional jaripeo y el baile de feria, dos elementos indispensables dentro de las fiestas patronales mexicanas. Entre luces, música regional y el entusiasmo del público, la celebración se prolongó hasta altas horas, mientras los asistentes seguían disfrutando de una feria que durante diez días mantiene vivo el espíritu festivo del pueblo.
A lo largo de toda la semana se realizan más bailes, eventos musicales y jaripeos que concluyen el 17 de mayo, fecha del cierre oficial de la edición 2026. Sin embargo, más allá del programa festivo, lo verdaderamente importante es la reafirmación de una identidad colectiva que continúa resistiendo al paso del tiempo y a la transformación acelerada de la ciudad.
En una Ciudad de México cada vez más urbanizada, pueblos originarios como San Miguel Ajusco conservan todavía prácticas comunitarias, expresiones culturales y celebraciones religiosas que representan una invaluable herencia histórica. La Feria Patronal dedicada a San Miguel Arcángel no solo honra al santo patrono del pueblo; también fortalece la memoria, la convivencia y el sentido de pertenencia de toda una comunidad.
La edición 2026 dejó claro que las tradiciones del Ajusco siguen más vivas que nunca. Entre las expresiones de su devoción, las bandas de viento, chinelos, caporales, arrieros y el calor humano de su gente, San Miguel Ajusco volvió a demostrar por qué sus fiestas patronales son una de las expresiones culturales más auténticas y entrañables del sur de la Ciudad de México.
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