Seis décadas de fiesta, devoción y comunidad en la Magdalena Contreras. En su 60 aniversario, la Fiesta Patronal en honor al Santo Señor de los Milagros demostró que las tradiciones que se cuidan con el corazón no mueren: florecen, crecen y convocan a pueblos enteros.
La Ciudad de México resguarda en sus periferias el alma de los pueblos originarios, lugares donde el tiempo parece medirse no en horas, sino en ciclos de fe, hermandad y fiestas patronales. Este 2026, el Barrio de San Francisco, enclavado en la alcaldía La Magdalena Contreras, se vistió de manteles largos los días 14, 19, 20 y 21 de septiembre para conmemorar un hito histórico: el 60 aniversario de la magna festividad en honor al Señor de los Milagros. Más allá de una celebración religiosa, esta colorida fiesta representa seis décadas de historia, la unión entre los pueblos y la preservación intacta de la identidad que nos define como mexicanos.
Orígenes y memoria viva
La devoción al Señor de los Milagros en el Barrio de San Francisco se remonta a mediados del siglo XX, cuando un grupo de vecinos decidieron rendir homenaje a la imagen del santo originario del estado de Michoacán, donde tiene sede su santuario, específicamente en el municipio de San Juan Nuevo Parangaricutiro. Desde entonces, septiembre se convirtió en un mes de encuentro, fe y celebración. A lo largo de seis décadas, esta fiesta ha crecido en alcance y significado, convirtiéndose en un referente cultural y religioso de La Magdalena Contreras y en un símbolo de continuidad comunitaria.
La edición 2026, un aniversario histórico
Atendiendo a la cálida invitación del Comité de Festejos del Señor de los Milagros del Barrio de San Francisco, la Revista Soy Puro Mexicano acudió el domingo 20 de septiembre para realizar una cobertura especial y atestiguar de primera mano esta emotiva festividad, donde fuimos testigos de la efervescencia de un pueblo que sabe honrar sus raíces. El ambiente fraterno fue evidente desde el primer minuto en la convivencia con organizadores e invitados. Se reunieron representantes y comisiones de festejos de pueblos originarios hermanos como La Magdalena Atlitic, San Nicolás Totolapan, San Bernabé Ocotepec y San Jerónimo Lídice, así como delegaciones de otras alcaldías y estados de la República que peregrinaron para unirse al jolgorio.
La jornada dominical despuntó con los primeros rayos del sol en las inmediaciones de la Capilla de la Santa Cruz. Allí, en un encuentro cargado de emotividad, respeto y misticismo, las diversas comisiones invitadas se presentaron para extender su agradecimiento al Santo Peregrino. Este acto solemne fue el preámbulo perfecto para la conformación del contingente del esperado "Recorrido Mayor". Con la imagen del Señor de los Milagros abriendo paso al frente, las principales calles del pueblo se transformaron en un río vibrante de devoción y cultura.
El estruendo de los cohetones rasgó el cielo anunciando el avance de la procesión, mientras una lluvia multicolor de confeti bañaba a los asistentes y las porras resonaban con fervor. El latido de la celebración lo marcaron los impecables sones de la Banda Paraíso de Yautepec, Morelos, y la Banda Perla Negra. Al ritmo de sus metales, en el ambiente se respiraba una alegría contagiosa; el ritmo se sentía en el corazón y los deseos de bailar invadían el cuerpo. Resultaba verdaderamente imposible no brincar al compás de los Chinelos, representados magistralmente por las comparsas Ohana, Ocotepec, Sagrado Corazón, Sagrada Familia y Del Carmen.
El despliegue artístico fue, en esta edición de 60 aniversario, un espectáculo coreográfico sin igual, donde cada paso evidenciaba horas de ensayo y entrega. Las calles atestiguaron la gallardía de la Comparsa de Caporales Los Amigos y el colorido de la agrupación de Tiliches, orgullosamente originarios de San Nicolás Totolapan. La hermandad y el talento local de La Magdalena Contreras brillaron con luz propia gracias a la imponente presencia de Los Gigantes de la Virgen de la Medalla Milagrosa y sus infatigables Mojigangas, talentosos vecinos originarios de la entrañable colonia La Cruz, aledaña al Barrio de San Francisco, quienes con su altura y colorido robaron sonrisas a chicos y grandes.
A este crisol de tradiciones capitalinas se sumó la magia del sur. Desde el estado de Oaxaca, la festividad se engalanó con la vistosa comparsa de Marmotas y Ruedas de Calenda. Y por si fuera poco, la agrupación Rhuni Nabanni Estudio de Danza viajó desde tierras oaxaqueñas expresamente para participar en esta festividad, deleitando a la comunidad con una ejecución dancística rebosante de expresividad, destreza y hermosos trajes típicos que arrancaron ovaciones.
Una comunidad que abre sus puertas
El sentido de comunidad se materializó de forma conmovedora al paso del extenso contingente. A las puertas de sus casas, los vecinos demostraron la legendaria hospitalidad mexicana ofreciendo a los danzantes y visitantes agua fresca, botanas, alimentos, helados y diversas bebidas para hidratarlos. Todos en conjunto, bailando al unísono con la banda de viento, alimentaron la esencia de identidad y tradición de esta gran fiesta de septiembre.
La jornada se complementó con una rica amalgama de actividades que reflejan el profundo sincretismo de nuestra cultura: misticismo en las danzas prehispánicas, fervor en las actividades religiosas, una deliciosa comida comunitaria ofrecida por los organizadores, hermosas danzas regionales y espectáculos artísticos. Al caer la noche, el cielo se iluminó con la tradicional quema de castillo, cerrando con broche de oro en el esperado baile de feria.
Todo transcurrió bajo un ambiente de absoluta paz; la seguridad y el orden fueron impecables. La atención, tanto de los organizadores como de las autoridades, cuidó hasta el más mínimo detalle para garantizar un evento familiar, cálido y cien por ciento seguro, coronando esta celebración como un rotundo éxito.
Un aniversario que mira hacia el futuro
Sesenta años no se cumplen todos los días. El Comité de Festejos del Señor de los Milagros del Barrio de San Francisco, integrado por vecinos que dedican meses de trabajo voluntario a la organización, logró una edición que estuvo a la altura de la efeméride. La presencia de representantes de tantos pueblos, colonias y barrios —no solo de La Magdalena Contreras, sino de otras alcaldías y estados— demostró que esta fiesta no es un evento aislado, sino un nodo en una red de correspondencias que mantiene viva la tradición de compartir y pertenecer.
La fiesta patronal del Señor de los Milagros es, en esencia, un recordatorio de que la identidad no se decreta: se cultiva. Se cultiva en los ensayos de las comparsas de chinelos y caporales, en las reuniones del comité, en las manos que preparan la comida para cientos de invitados, en los pies que danzan hasta el agotamiento. Y se cultiva, sobre todo, en la convicción de que el barrio —con su historia, sus calles y su gente— merece celebrar sus raíces con la misma intensidad con que lo hicieron quienes iniciaron esta tradición hace seis décadas.
Desde Soy Puro Mexicano, nuestro reconocimiento al Comité de Festejos por su impecable organización, a las comparsas y agrupaciones por su arte y su entrega, y a todos los invitados por su participación. El Señor de los Milagros recorrió las calles de San Francisco un año más, y con él, la certeza de que la tradición —esa que se baila, se canta y se comparte— sigue más viva que nunca.